jueves, 19 de febrero de 2009

Historia de un huevo

Historia de un huevo

El 97% de los huevos que se producen en España procede de granjas de gallinas ponedoras que viven alojadas en jaulas. Según una directiva europea, el 1 de enero de 2012 estas jaulas deberán haber sido sustituidas por otras acondicionadas con más espacio para las aves y nidos, entre otras cosas, pensando en su bienestar. Hemos visitado una de esas instalaciones para seguir todo el proceso de cómo se fabrica un huevo: desde la crianza de las gallinas hasta la tienda en la que los compramos, pasando por el centro de clasificación.

Por I. Muñoz; Fotografía de Ricardo Cases


Hace unos años se resolvió, aparentemente, una de las adivinanzas que más han entretenido a la Humanidad. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Un científico, un filósofo y un avicultor británicos, según publicó The Times, creyeron hallar la respuesta: el huevo. Pero en la historia que vamos a contar, sobre cómo se fabrica un huevo, no fueron ninguno de los dos. Todo empezó con la pollita de un día.

«Compramos un lote de unas 70.000, y las traemos a esta granja de recría, en Tordesillas [Valladolid]. Aquí permanecen, en jaulas, desde que tienen unas horas de vida hasta la semana 18, más o menos. Mientras, se las vacuna, se las cuida y se las alimenta hasta llevarla a un desarrollo corporal óptimo para su posterior vida como gallinas ponedoras». Con ellas comienza la producción intensiva de huevos, explica Pedro Fuentes, director de Producción de Hibramer. Esta empresa castellanoleonesa –fundada en 1987 y que en 1996 compró Nueva Rumasa– produce entre 25 y 30 millones de docenas al año.

Pero, ¿de dónde proceden los huevos hechos en España, 928 millones de docenas en 2007? Principalmente, de gallinas alojadas en jaulas (sólo el 3% tiene su origen en gallinas en suelo, camperas y ecológicas), según datos del sector.

El 1 de enero de 2012 estas jaulas convencionales deberán haber sido sustituidas por otras acondicionadas con mayor espacio y un nido, entre otras cosas. Así lo establece la directiva europea aprobada en 1999, que fija unas condiciones mínimas de protección de las aves ponedoras, para fomentar su bienestar.

RECRÍA. Durante su paso por la granja de cría se les corta el pico. «Se las despica porque son muy agresivas entre ellas y tienen un orden jerárquico muy marcado. También sirve para que sean menos selectivas a la hora de comer , ya que el pienso lleva los nutrientes que necesita para esta etapa concreta de su vida», señala Fuentes.

Éste quizá sea uno de los momentos más duros en la vida de una gallina aspirante a ponedora. Así lo explica Raúl Rodríguez, ingeniero técnico agrícola y responsable desde hace unos nueve años de los animales de Hibramer. «Cuando les cortas el pico, pasan por una situación de estrés. No comen, pierden peso, se vienen abajo. Extremas los cuidados, les das un pienso especial para que se repongan de estrés que les has causado».

Tras pasar la pubertad en la granja de recría, las gallinas –con unas 18 de semanas de vida– son trasladadas a la granja de ponedoras, en Aldeamayor de San Martín (Valladolid). En esta instalación viven unas 1.200.000 gallinas, alojadas en 12 gallineros. En cada gallinero hay una media de 100.000 aves, dispuestas en jaulas de hasta seis pisos de altura. Todo está automatizado e informatizado: la alimentación, que varía según las necesidades del ave, la iluminación, la recogida del huevo y la evacuación de las deyecciones.

Cuando llegan aquí no ponen huevos, «así que vamos incrementándoles el tiempo de iluminación para provocar una primavera constante. Ese aumento activa el torrente hormonal que desencadena la puesta», señala Fuentes.

Sobre la semana 19 ó 20 empiezan a poner. Son huevos pequeños pero, a medida que van cumpliendo semanas de vida, aumentan de tamaño. El pico de puesta está entre la semana 25 y la 30. «Luego decrece hasta llegar a la fecha de llevarla al matadero: entre las semanas 75 y 78», sigue.

RECOGIDA Y CLASIFICACIÓN. Las gallinas viven sobre un suelo enrejillado, con cierta inclinación para que, una vez puesto el huevo, ruede sobre una cinta. Ésta lo trasladará, sin que una mano humana lo toque, a otras cintas que lo conducen hasta el centro de clasificación.

Almacén y granja permanecen completamente separados y aislados. Están conectados por un pasillo por el que sólo pasan las cintas con los huevos. Aquí, la recogida empieza a las seis de la mañana y termina sobre las cinco de la tarde. El balance diario: unos 800.000 huevos. «Todos los días hacemos pruebas y semanalmente los lotes pasan por un exhaustivo control de calidad», continúa Fuentes.

Una vez en el centro de clasificación, una visión artificial capta los huevos que están sucios o rotos. Luego, la máquina detecta, con un sistema de ultrasonido, los que están fisurados. En ambos casos son apartados. Los aptos pasan a la máquina clasificadora que los selecciona en función de su peso y aspecto.

Es en el proceso de etiquetado o marcado cuando se imprime sobre el huevo toda la información que le identificará: el lote del gallinas del que procede, tipo de explotación, la fábrica... y la fecha de consumo preferente. Se empaqueta en sus respectivos envases (Hibramer produce sus propias marcas, Dhul, Matines y Colma, y huevos para las principales marcas blancas), y ya están listos para llegar al consumidor.

domingo, 8 de febrero de 2009

Las cadenas comerciales endurecen las condiciones de las ventas a plazo

Las tiendas acortan la duración de los créditos, exigen más garantías y aumentan los intereses -
Los tipos de interés están en mínimos históricos. El tipo oficial del dinero al 2% y el Euríbor, con el que se calculan las hipotecas, al 2,2%. El dinero más barato que nunca... pero no para comprar una lavadora. Los bancos han cortado el grifo no sólo a las empresas, sino también de los créditos al consumo a familias y particulares. Y eso ha forzado a las grandes cadenas de distribución a convertirse en las principales financieras de sus clientes para las compras a plazos de electrodomésticos, aparatos de informática, equipos para el hogar, muebles y otros bienes de consumo duradero de coste medio. Con unos tipos de interés considerables, por encima del 12% en el mejor de los casos, hasta rozar en ocasiones el 30%.

Las compras sin cargo se limitan a un año y con el tope de 3.000 euros
Como la morosidad no perdona, las tiendas y grandes superficies han endurecido las condiciones para acceder a la financiación, han reducido los plazos en que se puede diferir el pago y han elevado los intereses a niveles desconocidos en sus ventas a plazos, que pueden superar el 25% anual.
Para empezar, comprar a plazos sólo es posible ya si se acredita tener trabajo. La práctica totalidad de las cadenas ha instaurado la orden de solicitar la última nómina para poder diferir el pago de un artículo, según pudo comprobar este diario en un recorrido por las principales cadenas.
El calvario del consumidor no acaba ahí. El préstamo recibe luz verde o no en función de los ingresos que se acreditan. En caso positivo, los intereses de aplazamiento varían desde el interés cero (en el caso de las promociones) al 26,7% TAE (tasa anual equivalente, que incluye las comisiones) que aplican cadenas como Boulanger. Las condiciones han empeorado en todos los casos. Las promociones de venta de artículos a interés cero se han reducido en el plazo. Hace dos años se podían encontrar aplazamientos sin coste de hasta 24 meses. Ahora la media es de 10 meses. Sin campañas especiales de por medio, el interés no baja del 12%.
Y no sólo se han elevado los tipos, sino que se ha reducido la cantidad máxima de crédito que se concede. Prácticamente ninguna cadena otorga financiación instantánea por más de 3.000 euros. Las entidades de crédito rápido tampoco parecen una solución muy asequible para el consumidor en apuros. Cetelem, por ejemplo, aplica una TAE del 30,5%, y Cofidis un 24,5%.

lunes, 2 de febrero de 2009

El colapso bancario evoca el terremoto del ‘crash’ de 1929

La crisis alcanza el tamaño de episodios recientes en Asia y los países nórdicos
A. BOLAÑOS 01/02/2009


Más de 9.000 bancos cerrados en un puñado de años. El PIB retrocedió un 30%. La tasa de paro pasó del 4% al 25%. La Bolsa perdió un tercio de su valor y tardó una década en recuperarse. El crash de 1929 y la Gran Depresión que le sucedió fue el terrible corolario de los felices veinte, una de las décadas más expansivas de la economía internacional. Y es también el mejor ejemplo del abrupto final que aguarda a las etapas de euforia económica desatada. “Alguien metió la pata. La orgía más cara de la historia se acabó”, como sintetiza un ensayo del escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald.

Ante la magnitud de la depresión que ocasionó el crash del 29, cualquier comparación con la crisis financiera actual parece, como poco, aventurada, pese a que, por ejemplo, las pérdidas en Bolsa durante 2008 han sido superiores a las de aquel año. “Yo creo que ya crisis de 1929 empieza a ser ya la referencia para el sistema financiero internacional”, defiende Gabriel Tortella, catedrático emérito de Historia Económica. “El batacazo es espectacular porque viene precedido de una burbuja enorme también. La situación de desconfianza entre los bancos es el mejor indicador, eso no se arregla de la noche a la mañana”, añade.
Hasta ahora, el cierre de entidades financieras, con ser importante, dista mucho de representar lo que significó el colapso de 1929 en EE UU. Los recientes trabajos de los académicos estadounidenses Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff ayudan a dar la medida de la crisis.
Reinhart y Rogoff han actualizado investigaciones previas de otros colegas, como Michael D. Bordo, y han proyectado datos a partir de diversas fuentes estadísticas que les permite remontarse al pánico financiero ocasionado en Dinamarca por las guerras napoleónicas en 1800 o a la primera crisis bancaria en India, en 1863. Y su estudio más reciente, publicado en diciembre, sitúa ya las turbulencias financieras que arrancaron en 2007 en la estela del crash del 29.
Los investigadores estadounidenses han comprobado cuántos países sufren crisis bancaria y los han ponderado por su peso económico. El resultado es sorprendente y da fe, como poco, de la extensión del desastre y de su virulencia en las economías más avanzadas, con Estados Unidos y Reino Unido a la cabeza: en poco más de un año, el tamaño de la crisis es ya cercano a los episodios más críticos de los noventa, como los que sufrieron los países escandinavos o las economías del sureste asiático.
Del último trabajo de Reinhart y Rogoff se extraen otras conclusiones, como que las crisis bancarias devienen, sin remisión, en una explosión de gasto público. Los investigadores calculan que, de media, “la deuda pública aumenta un 68% en los tres años posteriores a una crisis bancaria”. Una estimación que, en el caso español, se ajusta como un guante a las previsiones del Gobierno. “Invariablemente se produce una caída de la recaudación fiscal, así como un incremento significativo del gasto público”, añaden Reinhart y Rogoff.
“Se ha demostrado que las crisis financieras llevan aparejados retrocesos en el PIB durante dos años, en el caso de la Gran Depresión fueron varios más”, señala Pablo Martín Aceña, también catedrático de Historia Económica, que recalca que el trabajo de los investigadores estadounidenses sitúa a la crisis española de 1975 —50 de los 110 bancos existentes fueron intervenidos y las fusiones entre cajas de ahorros se aceleraron— como una de las “cinco grandes” del siglo XX.
Muchas de las lecciones del crash del 29 se aplican ahora. “A estas alturas todos tenemos muy digerido a Keynes”, comenta Tortella, al referirse a la inyección de dinero público para reactivar la economía cuando los mercados financieros dejan de cumplir su función auspiciada por el economista británico. Lo que ocurrió en los años treinta también explica atrevidas decisiones de la Reserva Federal de EE UU, como dejar los tipos de interés cerca del 0% o darle a la máquina de imprimir dinero (o, en este caso, al ordenador) para insuflar liquidez al sistema. No en vano, su presidente, Ben Bernanke, era conocido por sus investigaciones sobre la Gran Depresión.
El retardo del Banco Central Europeo en actuar tiene también hondas raíces históricas. Alemania, el país que marca las directrices en la autoridad monetaria del euro, también tuvo que encajar el duro golpe de la depresión económica de los años treinta. Pero la hiperinflación de 1922 y 1923 —muy superior a la que hoy sufre Zimbabue, por ejemplo—, fue un trauma mayor y eso se refleja en la política del BCE.
El crash del 29 dejó más pistas: La precipitación de EE UU al subir los tipos de interés cuando la recuperación sólo apuntaba maneras, llevó a una contracción aún mayor. La respuesta proteccionista a la crisis hundió el comercio internacional. Y los nuevos instrumentos de regulación financiera llegaron tarde (los acuerdos de Bretton Woods se firmaron en 1944). Asignaturas pendientes que el G-20 se propuso abordar en la cumbre mundial de Washington, con escaso éxito hasta ahora.

lunes, 10 de noviembre de 2008

¿Que bello es vivir?


¿Qué haría George Bailey?
Las lecciones del protagonista de 'Qué bello es vivir' para afrontar crisis de liquidez
EDWARD ROTHSTEIN 09/11/2008


Estaría bien pensar que si George Bailey hubiera estado por aquí en septiembre, el Gobierno de EE UU podría haberse ahorrado medio billón de euros, Islandia podría haberse evitado el llegar prácticamente a la quiebra y el resto del mundo no habría tenido que gastar otros dos billones de euros en rescates financieros ni que afrontar la perspectiva de una recesión larga y profunda. Seguro que se acuerdan de George: encarnado por James Stewart, evitaba en la película Qué bello es vivir una retirada masiva de fondos de la Bailey Brothers Building & Loan Association que habría destruido la institución. Su apurada situación, con esa espeluznante prefiguración del presente, incita a examinar más detenidamente el punto en que la cultura y las finanzas se cruzan.

Los Bailey podían ser casi una encarnación primitiva de Fannie Mae y de Freddie Mac
En la película, la cooperativa de crédito para la construcción se enfrenta a lo que ahora se denomina una "crisis de liquidez": la asociación no podía cubrir sus obligaciones con el efectivo disponible, y mucho menos garantizar un préstamo. La gente del pueblo se apresura a retirar los ahorros de su vida. "Tenéis una idea muy equivocada de este sitio", dice George a la multitud. "Como si yo tuviera el dinero en una caja fuerte. El dinero no está aquí".
Hasta ahí estaba claro. Pero George continúa, señalando a los individuos. "Tu dinero está en la casa de Joe", le dice a un hombre. "Justo al lado del tuyo", le dice a otro. "Y en la casa de Kennedy, y en la de la señora Backlin, y en varios centenares más. Porque les estáis prestando el dinero para construir, y después ellos os lo devolverán como mejor puedan". Creéis que estáis depositando aquí el dinero, les insinúa, pero en realidad todos nos estamos ayudando mutuamente. Y si algunos propietarios no pueden pagar a tiempo, "¿qué vais a hacer?", pregunta George, "¿Desahuciarlos?".
"Tenemos que mantenernos unidos", prosigue George, o el banquero verdaderamente malo, Henry Potter, se hará con el control de todo. "Debemos tener fe los unos en los otros".
Y al menos durante un tiempo, el discurso funciona. La perspectiva que George tiene de la sociedad de ahorro y crédito inmobiliario como una especie de institución de ayuda social la aprendió a los pies de su padre, que creó esa sociedad, y que le decía: "En lo más profundo de su ser, los humanos desean un techo, paredes y chimenea propia. Y nosotros les ayudamos a conseguirlos".
Los Bailey podían ser casi una encarnación primitiva de Fannie Mae y de Freddie Mac, las empresas fundadas por el Estado para ayudar a hacer posible el mismo sueño entre los estadounidenses. Desde mediados de la década de 1990, los políticos y la ciudadanía las han estado presionando en nombre de este mismo ideal para que concediesen préstamos a prestatarios que implicaban un riesgo cada vez mayor.
Pero lo que realmente ayudó a ese proyecto a salir adelante fue el descubrimiento en Wall Street de que esos préstamos tan arriesgados podían juntarse con otros en una especie de multipaquete de hipermercado y revenderse como activos de calificación elevada. Es como si George hubiera encontrado un modo de hacer negocios con Potter, y respondiera a su desdeñoso reto de "¿diriges un negocio o una casa de caridad?" con un "¡ambos!".
Al final, cómo no, tanto el sueño caritativo de George, en el que los bancos se abrazan a sus comunidades y evitan desahucios, como el sueño de Potter de encontrar estratagemas para obtener beneficios sin que le estorbaran otras consideraciones, se hundían hace unas semanas bajo el peso irrealista de sus fantasías. Pero en medio de esta crisis ha salido a la luz algo distinto, que de ordinario asociamos más con la vida cultural que con la empresa financiera.
Tras los desahucios y las quiebras bancarias, toda la circulación, el comercio, la interacción -el coito en la vida económica- prácticamente se habían frenado en seco. Aunque un banco tuviese dinero, no estaba por la labor de arriesgarse a prestarlo, ni siquiera a empresas respetables y para un uso a corto plazo.

© 2008 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crisis ninja por Leopoldo Abadia

CRISIS NINJAAntes la llamaba “Crisis 2007-2008”, pero como no sé cuánto va a durar, le he cambiado de nombre.1. 2001. Explosión de la burbuja Internet.2. La Reserva Federal de Estados Unidos baja en dos años el precio del dinero del 6.5 % al 1 %.3. Esto dopa un mercado que empezaba a despegar: el mercado inmobiliario.4. En 10 años, el precio real de las viviendas se multiplica por dos en Estados Unidos.5. Durante años, los tipos de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido excepcionalmente bajos.6. Esto ha hecho que los Bancos hayan visto que el negocio se les hacía más pequeño:
Daban préstamos a un bajo interés
Pagaban algo por los depósitos de los clientes (cero si el depósito está en cuenta corriente y, si además, cobran Comisión de Mantenimiento, pagaban “menos algo”)
Pero, con todo, el Margen de Intermediación (“a” menos “b”) decrecía
7. A alguien, entonces, en América, se le ocurrió que los Bancos tenían que hacer dos cosas:
Dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses
Compensar el bajo Margen aumentando el número de operaciones (1000 x poco es más que 100 x poco)
8. En cuanto a lo primero (créditos más arriesgados), decidieron:
A) Ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los “ninja” (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades)
B) Cobrarles más intereses, porque había más riesgo
C) Aprovechar el boom inmobiliario.
D) Además, llenos de entusiasmo, decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo.
E) A este tipo de hipotecas, les llamaron “hipotecas subprime”I. Se llaman “hipotecas prime” las que tienen poco riesgo de impago. En una escala de clasificación entre 300 y 850 puntos, las hipotecas prime están valoradas entre 850 puntos las mejores y 620 las menos buenas.II. Se llaman “hipotecas subprime” las que tienen más riesgo de impago y están valoradas entre 620 las menos buenas y 300, las malas.
F) Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor hoy insolvente podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas.
G) Este planteamiento fue bien durante algunos años. En esos años, los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello, seguramente, a plazos, con el dinero de más que habían cobrado y, en algún caso, con lo que les pagaban en algún empleo o chapuza que habían conseguido.
9. Comentario: creo que, hasta aquí, todo está muy claro y también está claro que cualquier persona con sentido común, aunque no sea un especialista financiero, puede pensar que, si algo falla, el batacazo puede ser importante.10. En cuanto a lo segundo (aumento del número de operaciones):
Como los Bancos iban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acababa el dinero. La solución fue muy fácil: acudir a Bancos extranjeros para que les prestasen dinero, porque para algo está la globalización. Con ello, el dinero que yo, hoy por la mañana, he ingresado en la Oficina Central de la Caja de Ahorros de San Quirico de Safaja puede estar esa misma tarde en Illinois, porque allí hay un Banco al que mi Caja de Ahorros le ha prestado mi dinero para que se lo preste a un ninja. Por supuesto, el de Illinois no sabe que el dinero le llega desde mi pueblo, y yo no sé que mi dinero, depositado en una entidad seria como es mi Caja de Ahorros, empieza a estar en un cierto riesgo. Tampoco lo sabe el Director de la Oficina de mi Caja, que sabe -y presume- de que trabaja en una Institución seria. Tampoco lo sabe el Presidente de la Caja de Ahorros, que sólo sabe que tiene invertida una parte del dinero de sus inversores en un Banco importante de Estados Unidos.
11. Comentario: la globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y sus peligros. La gente de San Quirico no sabe que está corriendo un riesgo en Estados Unidos y cuando empieza a leer que allí se dan hipotecas subprime, piensa: “¡Qué locuras hacen estos americanos!”
18. PERO:
A principios de 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se desplomaron.
Muchos de los ninjas se dieron cuenta de que estaban pagando por su casa más de lo que ahora valía y decidieron (o no pudieron) seguir pagando sus hipotecas.
Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO, CDS, Synthetic CDO y los que ya los tenían no pudieron venderlos.
Todo el montaje se fue hundiendo y un día, el Director de la Oficina de San Quirico llamó a un vecino para decirle que bueno, que aquel dinero se había esfumado, o, en el mejor de los casos, había perdido un 60 % de su valor.
Comentario: Vete ahora a explicar al vecino de San Quirico lo de los ninjas, el Bank de Illinois y el Chicago Trust Corporation. No se le puede explicar por varias razones: la más importante, porque nadie sabe dónde está ese dinero. Y al decir nadie, quiero decir NADIE.
Pero las cosas van más allá. Porque nadie -ni ellos- sabe la porquería que tienen los Bancos en los paquetes de hipotecas que compraron, y como nadie lo sabe, los Bancos empiezan a no fiarse unos de otros.
Como no se fían, cuando necesitan dinero y van al MERCADO INTERBANCARIO, que es donde los Bancos se prestan dinero unos a otros, o no se lo prestan o se lo prestan caro. El interés a que se prestan dinero los Bancos en el Interbancario es el Euribor (Europe Interbank Offered Rate, o sea, Tasa de Interés ofrecida en el mercado interbancario en Europa), tasa cuya evolución (en general, hacia arriba) .
Por tanto, los Bancos ahora no tienen dinero. Consecuencias:I. No dan créditosII. No dan hipotecas, con lo que las Colonial, Habitat, etc. lo empiezan a pasar mal, MUY MAL. Y los accionistas que compraron acciones de esas empresas, ven que las cotizaciones de esas Sociedades van cayendo vertiginosamente.III. El Euribor a 12 meses, que es el índice de referencia de las hipotecas, ha ido subiendo , lo que hace que el español medio, que tiene su hipoteca, empieza a sudar para pagar las cuotas mensuales.

¿Deben comer bien los vagos?

PRESIDENTE DEL CONSEJO SUPERIOR DE CÁMARAS DE COMERCIO
Javier Gómez Navarro: 'Los sindicatos deben dejar de proteger a los vagos'
Actualizado lunes 27/10/2008 05:16

MADRID.- "Hay que convencer a los sindicatos de que deben dejar de proteger a los vagos. Su papel es defender a los trabajadores, que son los que trabajan". Así de contundente se muestra el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro.
En una entrevista con EL MUNDO, el ex ministro socialista de Comercio arremete contra el absentismo laboral, uno de los factores que más inciden en la productividad de las empresas españolas. Gómez Navarro considera "inaceptable" que la ausencia del puesto de trabajo se haya duplicado en tres años, pasando del 3,5% al 7%.
El presidente de las Cámaras carga contra los jueces y asegura que, en numerosas ocasiones, "van a lo fácil al declarar los despidos improcedentes". Y eso, a su juicio, "es ruinoso para el país".
Gómez Navarro, quien se autodefine como socialista liberal, también critica la lentitud con la que el Ejecutivo está actuando en la crisis de la banca. "Cada día que pasa sin que el Gobierno aplique sus propios planes de ayuda al sector financiero desaparecen empresas", afirma. En esta línea, reclama "un gran pacto de Estado entre todos" para acordar "cómo se reparten las rentas en esta etapa de crisis".
"El Ministerio de Economía y el Banco de España han tenido demasiado tiempo un diagnóstico equivocado sobre la liquidez", asegura, lo que "ha provocado un retraso en tomar las medidas adecuadas".
Además, Gómez Navarro habló sobre la tasa de paro, sobre lo que comentó que "a corto plazo no se puede hacer nada para evitar que siga subiendo".

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿ES COMESTIBLE EL DINERO?

Me detuve el otro día ante un póster ya antiguo, donde el daguerrotipo de una pielrroja norteamericana ilustra cierta profecía que la tribu cree: “Cuando se haya talado el último árbol, envenenado el último río y capturado el último pez descubriréis que el dinero no puede comerse”.
Los mexicanos precolombinos, desconocían hasta la balanza y adquirían cosas usando bolsitas con granos de cacao, oro en polvo metido en los cañones de plumas de ganso e incluso finas láminas de zinc.
En Africa era más habitual pagar las transacciones con sal, y con esclavos, mientras en el curso superior del Amazonas el equivalente a esos bienes resultaban ser panales de cera y miel.
Descubrimos el dinero muy tarde, allí donde había ya agricultura intensiva, metalurgia y arte ingenieril, gracias a especuladores que osaron acumular ese nuevo tipo de mercadería . Aunque al principio las monedas fuesen trozos de metales útiles pero no nobles (cobre y hierro ante todo), y aunque parecía temerario cargarse de cosas ni nutritivas ni acogedoras ni ornamentales, su apuesta prosperó admirablemente, sentando las bases de economías complejas que acabaron descubriendo las ventajas de la plata y el oro, si se combinaban con un sistema de pesas y medidas.
El primer dinero parece haber consistido en cabezas de ganado, medio de pago para todos los antiguos moradores de Europa. Reses, caballos, ovejas y otros animales útiles presentan manifiestos inconvenientes para sostener el intercambio, compensados tan sólo por su capacidad para autotrasladarse, que les hizo preferibles a grano, materiales de construcción, aperos e incluso tejidos. Y las primeras monedas llevan efectivamente el troquel de algún animal, sello que se conserva también a nivel lingüístico: pecuniario vienen del latín pecus (“ganado”).
Sin embargo, la vida económica no despegó hasta que metales nobles, de peso y pureza controlada, se combinaron con otros medios de pago –letras de cambio, cheques, acciones, bonos- que evitaban en mucha mayor medida dificultades de almacenaje y posibles fraudes (muchos emperadores, por ejemplo, limaban toneladas de su propia moneda para reacuñar esas limaduras). Progresivamente espiritualizado y cómodo, el dinero acabó siendo papel dificil de falsificar, luego el plástico de las tarjetas de crédito y ahora la combinación personal de números que se introduce en internet para pagar con cargo a nuestra cuenta corriente.
Antonio EscohotadoArtículos publicados 2003http://www.escohotado.org/